Superhéroes

En la mitología grecolatina, una serie de personajes de origen semi-divino intervenían en los asuntos humanos. Quizás el más famoso era Hércules (nombre latino de Héracles), que era hijo del dios Zeus y la mortal Alcmena. Hércules tenía una fuerza extraordinaria. 

Hércules, en un ataque de locura, mató a su mujer, a sus hijos y a dos sobrinos. Posteriormente, fue al Oráculo de Delfos, centro de consulta de dioses y humanos, donde como penitencia le fueron asignados doce trabajos de gran dificultad, como por ejemplo matar a la hidra de Lerma, un pérfido monstruo con multitud de cabezas que tenía la capacidad de regenerarlas cuando eran amputadas. Hércules resolvió todas sus tareas no sólo por medio de su fuerza, sino también con inteligencia y astucia.

Las vidas y milagros de los seres mitológicos eran propios de telenovela, pues representaban una intrincada lucha entre el Bien y el Mal en el que tanto dioses como semi-dioses y humanos tenían defectos y pasiones que inevitablemente los conducían a conflicto. En cierta forma, la mitología grecolatina era pulp-fiction, entretenimiento de masas sobrevalorado actualmente por la veneración que se da a lo que es antiguo y es objeto tradicional de estudio académico. Al mismo tiempo, no hay duda de que la mitología tenía valor educativo y de que es una fuente importante para entender la mentalidad de las civilizaciones antiguas.

Roma asimiló y reescribió la cultura de Grecia, que es el fundamento del mundo occidental. En el moderno imperio de los Estados Unidos hay una extensa mitólogía de superhéroes. Los más populares son los de las editoriales Marvel y DC Comics; una galería de personajes como Superman, Spiderman o Batman, recurrentes incluso en Hollywood, son parte de la imaginación popular.

Las historias de superhéroes tienen elementos típicos que se repiten en abundancia: un accidente que transforma a una persona ordinaria y lo dota de poderes especiales, un traje especial con máscara que protege una identidad secreta, una novia que conoce su verdadera identidad pero no su faceta de superhéroe, un villano que es su archienemigo, y opcionalmente un lacayo o ayudante. Típicamente también, el superhéroe pasa por una fase más o menos larga en la que es incomprendido por el público y la policía; pero para el lector, que conoce la maldad absoluta con la que se enfrenta el superhéroe, el fin justifica los medios, y especialmente ante la incompetencia de las fuerzas del orden.

El accidente que transformaba al héroe era típicamente la exposición a algún tipo de radioactividad: por ejemplo, una araña radioactiva picó a Peter Parker y lo transformó en Spiderman. Bruce Banner fue expuesto a rayos gamma y se convirtió en La Masa, como los rayos gamma fueron también la causa de la transformación de Daredevil o Los Cuatro Fantásticos.

Este recurso a la energía nuclear de la ficción popular a la energía nuclear, a la que se otorgan elementos mágicos y sobrenaturales, era inevitable debido a la obsesión que existía en los tiempos de la Guerra Fría, cuando en el mundo occidental se vivía con miedo permanente -generosamente alimentado en los medios de comunicación- a un ataque de la Unión Soviética. En las escuelas americanas los niños eran sometidos periódicamente a alertas de bomba atómica para prepararlos para el cataclismo que resultaría de un ataque del archienemigo ruso.

Los poderes de los superhéroes son de lo más variados: fuerza sobrenatural, capacidad de emitir rayos atómicos, eléctricos o magnéticos, capacidad de emitir fuego o hielo, invisibilidad, telepatía y control mental, super-sentidos como la vista o el oído…

El traje especial, además de proteger su identidad, tiene una función importante. El traje especial suele tener un aspecto entre pijama y uniforme de policía antidisturbios. El traje incluye a menudo artilugios como el escudo especial del Capitán América o el dispositivo para lanzar redes de Spiderman. Un elemento importante de Batman es su Batmobile, un automóvil blindado con toda clase de armamento. Sin el traje, el superhéroe a menudo es vulnerable, sin capacidad para usar sus superpoderes, tan débil como su alter ego, que es típicamente un joven tímido, de aspecto estudioso, sin grandes habilidades sociales.

La novia no es consciente de tener una relación con una especie de Dr. Jekyl y Mr. Hyde, como tampoco lo es el villano. El villano también tiene grandes poderes o habilidades, y suele ser muy inteligente, como contrapunto equilibrado del superhéroe. Sin embargo, las leyes de la ficción establecen que es feo, mala persona, y al final pierde, porque el mal nunca triunfa. 

El arte imita a la vida y la vida imita al arte; los cómics de superhéroes han influido en generaciones de jóvenes a los que han moldeado-a veces literalmente. Los cómics han contribuido a normalizar el culturismo y las artes marciales. El ideal de belleza, para muchos, es la hipertrofia muscular.